Enviados para Evangelizar la Viña Joven

150 años en misión 1870 – 2020

Una Espiritualidad Claretiana que renueva la Pastoral Educativa

Yenny Carmona Aguilera
Seglar Claretiana

Es un motivo de verdadera gratitud celebrar 150 años de Misión Claretiana en América. Agradecer el patrimonio espiritual que nos heredó el P. Claret y que ha sido camino de dinamismo misionero para muchos de nosotros a lo largo de la historia.

Agradecer que la Espiritualidad Claretiana sigue siendo un tesoro inestimable, un punto de referencia que alimenta nuestra identidad y nos anima a entregarnos generosamente a la proclamación del Reino.

Esta celebración es una oportunidad para reavivar en nuestros corazones la conciencia de esta gran herencia; es una invitación a releer la vida de Claret y nuestras propias vidas y experiencias, buscando la inspiración para vivir hoy con aquella misma consistencia espiritual y dinamismo misionero con que él vivió.

La Espiritualidad Claretiana es, indudablemente, un impulso misionero constante y renovador del quehacer en la Pastoral Educativa de nuestras escuelas.

Las claves o rasgos que nos impulsan a vivir hoy el carisma en nuestras escuelas se resumen en la Oración Apostólica. Reconocemos en ella la Pasión y el Amor de Claret por Evangelizar. Por tanto, debe ser también la clave e inspiración de nuestra Pastoral Educativa: con una finalidad explícita y reiterada: Que Dios sea conocido, amado y servido.

“Que te conozca y te haga conocer”:   Evangelizar educando – Educar evangelizando.

El P. Claret, fiel a su talante de educador y su celo apostólico, introduce la Educación como medio de Evangelización. Hasta hoy nuestros colegios son un instrumento especialmente válido para evangelizar, para socializar la fe y para llevar adelante el diálogo fe-cultura.

En nuestros colegios claretianos Evangelizar es Educar y Educar es siempre una manera de Evangelizar.

Estamos frente a nuevos tiempos, frente a una sociedad con nuevos escenarios en todos los frentes de la actividad humana, frente a una ruptura de paradigmas.

Es difícil educar en la fe en tiempos de desconcierto religioso, ético y cultural, no es el mejor momento, pero sí el más necesario. Por tanto, la Espiritualidad nos ayuda a afianzar el convencimiento de que nuestros centros educativos pueden aportar algo significativo al mundo social y eclesial. Si los educadores vivimos en profundidad el carisma de Claret no nos faltará creatividad, serenidad y empeño en la misión encomendada: Una educación integral  de la persona y su acompañamiento.

Los educadores claretianos tenemos una responsabilidad ineludible en la construcción del mundo y el tiempo que nos toca. Es necesario que, constantemente, debamos discernir los nuevos signos de los tiempos, tal como lo haría Claret, para propiciar una verdadera síntesis de fe-vida- cultura.

El desafío de la hora actual nos presenta una serie de oportunidades para ir, entre tod@s construyendo y reconstruyendo el rostro renovado de nuestras escuelas para evangelizar los nuevos contextos, y para despertar, acompañar y celebrar la fe.

“Que te ame y te haga amar” –        Mi Espíritu es para todo el mundo

Esta frase expresa la Universalidad del carisma claretiano y la profunda convicción de Claret de que el Señor lo llamaba a llevar el Evangelio a TOD@S.

Este rasgo, da a nuestras pastorales educativas, la posibilidad de presentar la diversidad cultural, social y religiosa de nuestro mundo y dialogar sobre ella, entendiéndola y viviéndola como una llamada al enriquecimiento mutuo y a la unidad en la diversidad. Esto nos exige un esfuerzo de inculturación y diálogo con la realidad; buscando formas concretas, adecuadas a los diferentes contextos, de respuesta educadora misionera para cada uno de ellos.

Esta clave nos demanda ámbitos pastorales donde se conjuguen la particularidad y la universalidad, la propia identidad en el contexto cultural y los valores universales. Estamos llamados a ser espacios donde se acogen y respetan las diversas culturas y credos, donde se fomente el diálogo, la tolerancia, comprensión, aceptación e intercambio de valores étnicos culturales y religiosos. Somos responsables de promover y trabajar por la Paz, la Justicia y los derechos humanos, la ecología, el derecho a la Vida y a la Calidad de vida. Que amemos  a tod@s en tod@…

No se evangeliza ni se educa en el vacío, lo hacemos en relación a un tiempo histórico, a escenarios, a actores institucionales y sociales. No podemos escaparnos del tiempo que nos toca vivir, de los condicionantes y determinantes de la época.

Un viejo proverbio musulman dice que los hombres y las mujeres se parecen más a su época que a sus padres. De lo dicho se desprende la importancia de la contextualización y de la comprensión de lo actual. Como nunca necesitamos comprender nuestros contextos: nuevas configuraciones familiares, violencia, agresión e inseguridad social, adicciones de adolescentes, hábitos sexuales de los jóvenes, permeabilidad ante los medios de comunicación, cambio de apreciación social a la autoridad, al respeto, la obediencia, la norma , la disciplina. Por cierto, también, una sociedad dinámica, diversidad cultural, redes de relaciones sociales, avances científicos, redes de comunicación ; hombres y mujeres valientes, inteligentes, persistentes, creativos, asertivos, flexibles….

Los educadores debemos tener los ojos muy abiertos; somos memoria del pasado y artífices del futuro, pero desde una responsabilidad frente a lo que acontece. Debemos comprometernos con lo más urgente, oportuno y eficaz en cada momento, en cada lugar

Nuestras escuelas, en clave pastoral, están llamadas a ser contenedoras, abiertas a las demandas del medio, dispuestas a la convivencia social en diversos entornos, que puedan dialogar con la pluralidad, con participación, con una gestión institucional evangélica, trabajando en equipo en nuevos modos de asumir roles y funciones, recreando itinerarios de la fe para cada uno de sus integrantes.   

Como dice Amado Nervo: “Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor”.

“Que te sirva y te haga servir”   –  Misión Compartida   –   Hacer con otros

La idea de Claret es asociar su obra evangelizadora a otros, para que éstos lleguen a donde él no puede hacerlo. Descubre que el carisma que le ha regalo el Espíritu no es sólo para él.  Es una Misión que comparte con otros, porque es el propio Espíritu quien le llama a compartirla.

Hoy también en nuestras pastorales debemos continuar “haciendo con otros”, “pensando con otros”,  “discerniendo con otros la voluntad de Dios”.

El discernimiento, la colaboración y el trabajo común deben ser prácticas propias y carismáticas de nuestra pastoral educativa.

Compartir la Misión no significa simplemente repartir tareas, significa que logremos una verdadera articulación de personas y comunidades, que viviendo su fe según la vocación que ha recibido, se sientan llamadas de un modo especial al anuncio del Evangelio y el deseo de responder generosamente al Proyecto Evangelizador.

Hacer con otros va más allá de promover el trabajo en equipo, supone mucho más que estar bien coordinados. Supone un intercambio de dones, un estilo de vida: ser con otros para los demás.

            Los estudiantes, las familias y compañeros de trabajo, al entrar a nuestras escuelas, han de percibir este estilo de vida a través de las relaciones con ellos, la predisposición al diálogo, a la tolerancia, a la participación, al servicio, al amor y al deseo de anunciar el evangelio.

Un colegio claretiano no es una obra privada, sino que pertenece a una familia Claretiana, que es misionera, por ello nuestro desafío es trabajar con mayor armonía y correlación con otros medios que usa la Familia Claretiana  para Evangelizar. Debemos promover el contacto, el intercambio y el mutuo conocimiento entre los distintos organismos de nuestra Familia Claretiana.

Debemos tener la claridad que la educación de nuestros centros se juega su Calidad no en sus instalaciones, proyectos y planificaciones, sino en el cuidado que se ponga en las relaciones humanas. De los buenos educadores y de los buenos equipos depende la Calidad de la escuela. Sin buenas relaciones no hay buena organización ni buena colaboración.

Nuestros desafíos están marcados por el tiempo presente, la época que estamos viviendo. Esta es la maravilla de la presencia del Espíritu Santo. El Espíritu siempre sopla para encontrar lo nuevo en lo ordinario, renovando lo cotidiano, porque es Cristo el que hace nueva todas las cosas.

Las escuelas están llamadas a una renovación valiente y constante. Es necesario que se defina a sí misma de manera eficaz, convincente y actual.

En nuestras Pastorales Educativas siempre precisaremos re- evangelizarnos antes de evangelizar a otros. Es indispensable una profunda y genuina conversión institucional. La conversión es una gracia y una tarea. No sólo se trata de cambios estructurales sino de generar un estilo que abarque todos los niveles y ámbitos de nuestros centros: pastoral, pedagógico, administrativo, organizacional, relacional, etc.

Si nuestros centros educativos permanecen con paradigmas disfuncionales ante la cultura emergente, no prepararemos adecuadamente a los jóvenes que formamos. Es preciso darnos cuenta que necesitamos otras formas, otros lenguajes, porque la  Educación de hoy tiene que preparar a los estudiantes para: empleos que aún no existen; utilizar tecnologías que aún no se han inventado y a resolver problemas que aún no sabemos que son problemas.

Hoy más que nunca debemos reconquistar nuevas maneras de ser escuela y de ser escuelas creyentes.

Un rasgo fundamental de nuestras pastorales y comunidades educativas es la Presencia de María, Madre y Maestra. Primera creyente y primera educadora. Modelo de apertura y disponibilidad, de humildad y servicio. El Corazón de María es el símbolo que nos une, nos entusiasma y nos orienta. Ella es nuestra fragua de formación y cordialidad., y nos define en nuestra forma de ser, de hacer y de estar.

Concretamente nuestras opciones pastorales – pedagógicas:

  • Centrada en el encuentro con Cristo
  • Inspirada en el Anuncio de la Buena Noticia.
  • Que  da primacía a la Palabra,
  • Que cuida el ámbito celebrativo – oracional – sacramental.
  • Que evangelice desde la perspectiva de pobres y necesitados.
  • Que sea vocacional.
  • Que sea en misión compartida.
  • Que esté dispuesta para las Urgencias del Reino.
  • Acogedora de la persona en su realidad integral, con respuestas y estrategias personalizadas, acompañamiento y cordialidad.
  • Atención a la Diversidad.

Cada vez que nuestra Pastoral Educativa da cuenta y expresa el cometido evangelizador de la escuela en su fin de educar. Cada vez que toda la escuela es pastoral: en su ser, en su que hacer, en su relacionarse y en sus proyectos. Cada vez que respondemos mejor y con mayor fidelidad a nuestra misión de evangelizar al estilo de Claret, siendo conscientes que es el Espíritu quien nos impulsa y anima, estamos “Alabando al Padre” .

Dios nos hizo un gran regalo en Antonio Mª Claret. Celebrar su legado supone para nosotros un compromiso de dedicación y entusiasmo incansable.

El P. Claret, refiriéndose a los educadores, dice “son los que hacen más bien en la iglesia y de los que más cabe esperar”. (Carta al P. J. Xifré (16- VII – 1869).

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